Viví en Viena. De ahí sale Katze, gato en alemán, y de ahí sale también una manera de mirar: fachadas viejas, cafés donde nadie tiene afán, cosas hechas para durar.
Lo que me gusta termina en lo que diseño. Por eso aquí no hay plantillas: hay cosas que me importan, puestas al servicio de tu negocio.
Viena, Spiegelgasse
Estudio de una persona, Bogotá














